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Me garché a una de las coreanas que tengo laburando en mi negocio de ropa de Once, y no paré hasta que esa concha quedó bien abierta.

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Tengo un local de ropa en Once y contraté a un par de coreanas para que lo atendieran. Como las minas casi no saben hablar español, y hasta son ilegales, me viene al pelo porque son capaces de estar 12 horas seguidas laburando sin parar. A una de ellas ya me la había cogido en el fondo del negocio pero todavía me faltaba estrenarle la concha a esta otra puta. Me la llevé en el auto a la salida del trabajo, derechito a un telo de la zona y ahí sí por sin probé la argolla de esta atorranta. Se ve que la trola no la pasó muy bien porque ni bien le metí hasta el fondo mi poronga, la mina empezó a poner caras de dolor que me calentaban todavía más.